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  • Los tres pasos del verdadero perdón

    Los tres pasos del verdadero perdón

    Como continuación del artículo que publiqué hace dos semanas, “La negación y la proyección”, hablaré un poco sobre la respuesta a la pregunta ¿cómo deshago la culpa en mi mente una vez que la reconozco en mí? 

    Pues la única forma verdaderamente efectiva, es empezar a estar dispuest@ a observar esa culpa que siento, con calma, sin juzgarme por ello. No utilizarla para hacerme daño. 

    Entendamos por culpa todos los pensamientos que nos hacen sufrir. Como ya comenté en el artículo “¿Qué es el ego?” La culpa es realmente la suma total de nuestros sentimientos, creencias y experiencias negativas que hayamos tenido sobre nosotr@s mism@s. Así que la culpa puede ser cualquier forma de odio o rechazo a un@ mism@; sentimientos de incompetencia, fracaso, vació; sentimientos de que nos falta algo o de que carecemos de algo o de que algo está incompleto.  

    Si estamos dispuest@s a hacer una labor de autoconocimiento, de auto observación, tan desapasionadamente y tranquilamente como podamos, podremos identificar y reconocer las creencias erróneas que alimentamos sin darnos cuenta, que tanto nos hacen sufrir y hacen sufrir a los demás. 

    Lo que ocurre normalmente es que nos disociamos de las causas verdaderas del sufrimiento, y lo asociamos con una causa que en realidad no tiene nada que ver.  

    Nada ni nadie puede hacernos daño, a no ser que se lo permitamos y si se lo permitimos, es justamente por el mecanismo (en principio inconsciente) de negación y proyección. 

    Lo que en realidad acaba salvándonos es ese mismo mecanismo de proyección que utiliza el ego, reutilizado por el sistema de pensamiento de nuestro Ser verdadero. Es decir, si el ego te dice que proyectes en alguien lo que has negado en ti, lo que estás viendo en él, es lo que está en ti, en definitiva. Entonces el Ser te dice amorosamente, que si ves Luz en él/ella, podrás verdaderamente verla en ti. Si pasas por alto sus supuestos errores, que en realidad son los tuyos, podrás pasar por alto los tuyos y entonces solo quedará lo que Es, el Amor.  

    Cuando nos demos cuenta de que no tenemos miedo del Amor, sino de lo que hemos hecho de Él, podremos volver a Él, a lo que Somos. Y en realidad a lo que nunca hemos dejado, ni podemos dejar de Ser. 

    Entonces, la trampa del ego es que proyecto mi culpa y mi miedo en ti, y ni siquiera me doy cuenta de que estoy proyectando. Para deshacer eso, no puedo seguir proyectando, haciendo más de lo mismo. La solución está en recoger mi proyección, reconocer la culpa, el odio en mí y no juzgarlo, no juzgarme por ello, no darle realidad. Descartar la culpa en mí, puesto que no estoy separad@, la separación no existe ni puede existir, es solo un mal sueño que viene de un error de percepción. ¿Quiero seguir afirmando, creyendo que soy un hijo del ego, o quiero reconocer que lo único que necesito, soy y puede satisfacerme de verdad, es querer, aceptar y reconocer que soy un hijo del Amor? Si elijo al Amor, lo que verdaderamente soy ¿Qué me puede faltar?? 

    De hecho, el primer paso del verdadero perdón, aquel que realmente me libera, es darme cuenta, reconocer que el problema no está afuera (en nadie, ni en nada que forme parte del mundo, ni siquiera en mi cuerpo-persona o en lo que he hecho o dejado de hacer). Reconozco que el problema está en mi mente (donde verdaderamente puede soltarlo, si quiero), en mi forma de percibir. La ira, el juicio o la crítica no está justificada, solo es una decisión que he tomado (que todavía permanece en mi inconsciente), para proyectar mi culpa. La culpa no está en ti, está en mí mism@. La solución, la Guía interna de Luz, no está afuera, está dentro, en nuestra mente. 

    El segundo paso que es el más difícil, es mirar mi propia culpa y todos los sentimientos de odio que tengo hacia mí mism@. Reconozco que verme culpable es una decisión que tomo para no verme como un hijo del Amor, y verme, así, como un hijo del ego. No hay nada que hacer si no miro mi propia culpa y admito que esto no es lo que yo soy. No puedo hacer esto mientras no mire a alguien más y diga realmente: “Tú no eres lo que yo he hecho de ti, tú eres realmente lo que el Amor creó”. Entonces puedo reconocer que yo soy un hijo del Amor, y no un hijo del ego, del miedo. Ya no quiero la culpa. 

    En el tercer paso lo único que puedo escoger es invitar al Guía interno de Luz para que corrija el sistema de pensamiento del ego. Él ya ha quitado la culpa, lo único que puedo hacer es aceptarlo. 

    El mismo Guía con el que hago todos estos pasos, ya que, sin Él, yo (identificado con el ego) no podría darlos en absoluto. 

    Bueeno, jeje, uf…. 

    Recuerda que todo esto, es, en principio, una dinámica inconsciente. Solo si de alguna manera te resuena, podrás utilizarlo, cuando tú quieras, para tu beneficio. Siempre con mucha calma, y con tanta amabilidad contigo mism@ como puedas en cada momento. Recordando que pase lo que pase, esta paciencia contigo mism@, es lo más importante, lo que más nos va a hacer avanzar, dejando atrás el sufrimiento en cualquiera de sus formas. Con mucha calma y con constancia. 

    Buen camino compañer@ 

    Nada real puede ser amenazado. 

    Nada irreal existe. 

    En esto radica la Paz verdadera 

  • Uddiyanabandha

    Uddiyanabandha

    SELLO ENERGÉTICO ABDOMINAL

    Uddiyanabandha es un impulso vertical, que alarga el abdomen y la columna vertebral. Se inicia desde el tórax, al levantarlo mientras lo ensancha. Esta elevación se inicia en los costados, el ensanchamiento comienza en los bordes costales (parte baja de las costillas) y se eleva hasta las clavículas. Todo esto se lleva a cabo sin elevar para nada los hombros, por supuesto. El abdomen debe permanecer tan relajado como sea posible. Se consigue así, de forma natural, una profunda succión del plexo solar, que también implica los órganos abdominales.  

    Uddiyanabandha crea dos polos, el pecho y el abdomen, aumentando la cantidad de energía existente en cada uno de ellos y la relación energética existente entre ambos. El pecho queda lleno, activo y amplio; y el abdomen, vacío, pasivo y alargado. 

    Cuanto más profundamente se pueda aclarar esta polaridad, más eficaz será Uddiyana. 

    Cuando se practica de forma aislada, se hace con los pulmones vacíos, es decir, después de exhalar y se mantiene unos instantes sin respirar. Tiene lugar como resultado de la diferencia de presión provocada por la elevación del tórax como si se inspirase sin tomar aire. La diferencia de presión causada al no inspirar asciende y atrae la pared abdominal y los órganos. 

    No obstante, debido a que el ritmo normal de respiración se mantiene durante Asana (las posturas del Yoga), se debe entonces emplear una versión modificada, parcial, para que se produzcan, mientras se respira, los efectos energéticos, fisiológicos, anatómicos y de concentración, tal como he explicado en el vídeo. 

    En el vídeo también, cuando hablo de los hipopresivos diciendo que en realidad su base viene de los bandhas del Hatha Yoga y que hay quien atribuye a este, miles de años, debo decir que eso sería incorrecto. El Yoga sí que podría decirse que se remonta quizá al año 3000 ó 2000 a.C. Pero el Hatha Yoga, que se configuró bajo el paraguas de la tradición llamada Tantra o Tantrismo, así como el Kundalini Yoga, Mantra Yoga, Laya Yoga y Nâda Yoga entre otros, vienen a partir del siglo VI d.C. 

    Buena práctica compañer@ 

    Recuerda que el Yoga, sin su parte energética, los bandhas, no sería yoga. 

    Namaste 

    Om Shanti 

    Hari Om Tat Sat 

  • La negación y la proyección

    La negación y la proyección

    Todos confundimos la Forma con el Contenido, debido a nuestra identificación con el cuerpo. Al creer que somos un cuerpo, creemos que este puede crear. Pero únicamente la mente puede crear o errar. El cuerpo solo puede actuar equivocadamente cuando está respondiendo a un pensamiento falso. La forma se refiere al cuerpo, a la materia, o al comportamiento y el contenido, se refiere a la mente, al pensamiento.  

    De hecho, nuestra mente, que se cree separada, solo puede proyectar. La mente que en verdad reconoce su unión con todo, no puede dejar de crear. Nuestra mente sigue creando, pero al creer en la separación (percibiéndonos como un cuerpo/persona -un yo físico y psicológico-) no podemos reconocerlo. Tampoco reconocemos la proyección, no nos damos cuenta. Sin embargo, estamos proyectando todo el tiempo. 

    ¿Qué es la proyección? 

    Prácticamente todas las escuelas de psicología prestan atención y tienen en cuenta este mecanismo de defensa inherente a la mente humana: la negación (o represión) y la proyección. Fue Freud, un hombre muy brillante, el que enseñó este mecanismo e hizo contribuciones absolutamente brillantes al describir cómo funciona la psiquis. 

    Como ya comenté hace poco en el artículo “¿Qué es el ego?”, la negación o represión viene a ser: ¿Yoo? Yo no he sido. Y la proyección es: Fue alguna otra cosa o alguna otra persona. Es decir: Yo no he sido, has sido tú. 

    Entender cómo funciona la proyección es fundamental, si queremos descubrir cómo funciona el sistema de pensamiento del ego (separación, culpa, miedo, ataque-defensa y sufrimiento) y cómo poder desactivarlo con el sistema de pensamiento de tu Ser verdadero.  

    Proyección sencillamente significa que tomas algo de tu interior y dices que realmente no está allí; está fuera de ti en alguna otra persona. La palabra misma literalmente significa expeler o lanzar desde o hacia otra cosa, y esto es lo que todos hacemos al proyectar. Tomamos la culpa (inconsciente o incluso consciente) el miedo, o la creencia en la separación que creemos está dentro de nosotros y decimos: no está en mí está en ti. Yo no soy responsable de mi infelicidad, o de mi felicidad, sino tú. Cualquier otra persona en mi vida, cualquier colectivo o cualquier área del gobierno. Si tú hicieras lo que tienes que hacer en lugar de lo que haces, yo estaría bien. Encima de todo lo que yo he hecho por ti y mira cómo me pagas… Le damos a otro un poder que en realidad no tiene. 

    Tú no tienes que estar de acuerdo con lo que dice o hace otra gente, pero en el momento que experimentes una respuesta personal de enfado, juicio o crítica, siempre se debe a que has visto en la otra persona algo que has negado en ti.  

    Lo que nos dice el sistema de pensamiento del ego para zafarnos de la culpa, es que la neguemos y luego que la proyectemos afuera, en alguna otra persona 

    Lo que el ego no nos dice es que la culpa que proyectamos (por muy justificada que parezca estar) es un ataque y que es la mejor forma de aferrarnos a ella. Es decir, que cuanta más culpa proyectamos más nos vuelve. Esta es imposible de sostener, resulta demoledora (sobre todo la inconsciente) y entonces más necesidad tenemos de volverla a proyectar. De manera que es un pez que se muerde la cola, un círculo vicioso inacabable. A no ser que nos demos cuenta de que la culpa (o como quieras llamarlo) solo se puede deshacer reconociéndola en uno mismo y deshaciéndola en la propia mente. Puesto que si la proyecto en ti, yo no puedo hacer nada con ella, más que volver a cargarla por este mecanismo inconsciente, pero del que podemos darnos cuenta, para poder realmente deshacerlo. 

    Es por eso que algunos dichos, dicen algo parecido a este: “No te preocupes de la paja en el ojo de tu hermano, preocúpate de la viga en el tuyo.” 

    Tómatelo con mucha calma compañer@, porque esto son cosas que hay que ir digiriendo, comprendiendo y viendo poco a poco y con mucha paciencia y amabilidad con nosotr@s mism@s y con l@s demás. 

    Buen camino herman@ 

    Aunque a menudo no lo parece, tod@s estamos, realmente y sin excepción, en el mismo barco 

    Un abrazo 

    Namasté 

  • Meditación con el mantra SOHAM

    Meditación con el mantra SOHAM

    Esta meditación con el mantra SOHAM que te propongo, como te he comentado, es muy beneficiosa. 

    Se puede hacer directamente, si estás en disposición de hacerla, claro. Puedes hacerla, si no por la mañana temprano antes de empezar el día, en algún momento del día que a ti te vaya bien, con un pequeño espacio de tiempo que reserves para ti y que, por supuesto, no tengas que estar pendiente de nada, solo de ti mism@, de tu interior.  

    También puedes hacerla después de una práctica de hatha yoga o yoga postural, o de algún movimiento corporal consciente, con algún estiramiento, pues seguramente te ayudará a entrar en calma y en quietud más fácilmente.  

    Si haces una clase o práctica de yoga postural, puedes hacer la meditación después de la relajación, para terminar, o antes de la relajación si te va mejor. 

    Buena práctica compañer@ 

    Buen camino 

    Buena vida  

    Om Shanti  

    Namasté 

  • ¿Qué es el ego?

    ¿Qué es el ego?

    Cuando yo hablo del ego, no me refiero solamente al orgullo, a la arrogancia o a la prepotencia, sino a aquello que engloba a toda la personalidad. El ego es el falso ser. Es aquello que creemos ser y en realidad no somos, en absoluto. Es aquello con lo que estamos identificados, nuestro yo, y que está firme y profundamente arraigado. No es el ego al que se refiere el psicoanálisis.  

    El ego es la parte de la mente que cree estar separada de la Mente Una, la Mente que todo lo abarca y no puede tener opuestos.  

    El ego es la creencia en la separación o, mejor dicho, surgió en el momento que elegimos creer en la separación. Creernos separados de nuestro Ser verdadero, y por tanto con todo, ya que no hay nada más. El ego se mantiene porque preferimos seguir creyendo en la separación. Queremos seguir siendo un yo individual, separado y diferenciado de nuestro Ser ilimitado y de todo lo que percibimos como lo, o los demás. Por eso, lo que más nos asusta no es la oscuridad, la cual la ha fabricado nuestro ego, sino la Luz, la Verdad, ya que en la Luz todos somos uno, y en Ella nos fundimos, siendo para el yo, para el ego, su propia muerte. Es como la gotita de agua y el océano. Aunque para la gotita, en realidad, sería su gozo supremo entrar en el océano, que es su verdadera naturaleza, y sentirse unificada e ilimitada en una sensación de expansión sin límites, esa gotita (que somos nosotros) en su afán y locura de seguir siendo gotita y diferenciada de las demás, para ella esa fusión y expansión sería la muerte. Sin embargo, en realidad, la muerte no puede existir en lo ilimitado….  

    Y aunque el Amor no puede tener opuestos, puesto que todo lo abarca, al haber negado a nuestro Ser que es puro Amor, no puede surgir más que su aparente opuesto que es el miedo y todas sus consecuencias. 

    El ego es un sistema de pensamiento basado en la separación, la culpa (culpa inconsciente, por creernos separados de nuestro verdadero Ser) el miedo, la negación (o represión), la proyección, el ataque y la defensa.  

    La culpa que podemos sentir a nivel consciente, a causa de lo que hemos hecho o no hemos hecho y que siempre va unida a cosas específicas de nuestro pasado, es solo la punta del iceberg. La culpa es realmente la suma total de nuestros sentimientos, creencias y experiencias negativas que hayamos tenido sobre nosotr@s mism@s. Así que la culpa puede ser cualquier forma de odio o rechazo a un@ mism@; sentimientos de incompetencia, fracaso, vacío; sentimientos de que nos falta algo o de que carecemos de algo o de que algo está incompleto. La mayor parte de esta culpa es inconsciente. 

    Una vez creemos que estamos separados de lo que realmente somos, surge la culpa, e inevitablemente la culpa genera expectativa de castigo. Y eso a su vez genera miedo, claro está. Entonces viene la negación o represión… “¿Yoo? Yo no he sido, fue alguna otra cosa o alguna otra persona”: y eso es la proyección, de la cual hablaré en otra ocasión. Sin duda eso va generando una dinámica de ataque y defensa. Todo esto es en su mayor parte inconsciente, pero seguramente podrás reconocer, si te observas y eres honest@, algunas, varias o muchas de estas cosas que te menciono. ¿No es así? 

    Por supuesto hay otro sistema de pensamiento que, aunque parece distante y volátil, es el real, pues proviene de nuestro Ser verdadero. Entonces, a medida que nos vamos cansando de verdad del sufrimiento que produce el propio sistema de pensamiento del ego, y conforme vamos viendo que adopte las formas que adopte siempre nos lleva al mismo insatisfactorio lugar, empezamos a querer un poco el sistema de pensamiento de nuestro Ser, nuestra Guía interna de Luz. Y a base de quererlo, elegirlo y de practicar y familiarizarse con Él, se va haciendo más presente, más fiable, y nos vamos dando cuenta de que realmente funciona. Y así vamos yendo, con paciencia, constancia y mucha amabilidad con nosotros mismos, del miedo al Amor. 

    Buen camino querid@ compañer@ 

    Namasté 

  • Yoga Vichara ¿Quién soy yo?

    Yoga Vichara ¿Quién soy yo?

    El Vichara es una práctica de autoconocimiento, de auto-indagación. El interrogante más común que el iniciado se plantea a sí mismo es ¿Quién soy yo? Está basado en las enseñanzas de Ramana Maharshi. 

    Como te comento en el vídeo, es un ejercicio o técnica que puedes practicar durante unos minutos o más, si te sientes cómod@, sentándote con la columna vertebral erguida tan cómoda y relajadamente como puedas, con los ojos cerrados. Respirando consciente y libremente y si quieres, haciendo unas respiraciones previas suaves y profundas, abriéndote a un estado de Paz interior para sumergirte en una experiencia de observación abierta.  

    Claro que, cuando realmente tiene efectos, es cuando vamos incorporando esta práctica como una actitud de vida, de búsqueda interior. Auto-observación consciente y pacientemente, sin juzgarse. Si realmente estuviéramos dispuest@s a hacer simplemente esto y lo hiciéramos, todo obstáculo se iría deshaciendo poco a poco de forma natural. 

    La alegría serena y profunda que surge del descubrimiento de lo que verdaderamente soy es de naturaleza auténtica, espiritual, porque soy Espíritu. Es de la naturaleza Sat-Chid-Ananda (Vida-Conciencia-Bienaventuranza). Ananda: Dicha Absoluta, más allá de la alegría que depende de las cosas o situaciones que nos rodean. Esa alegría serena, que surge de lo más profundo de nosotros mismos, no depende de lo que ocurre fuera, en el mundo. Solo depende del trabajo que haga yo conmigo mism@. 

    La Verdad es aquello que no cambia, que siempre es lo mismo y sin embargo se extiende sin cesar en sí mism@ abarcándolo todo. Y aquello que todo lo abarca no puede tener opuestos. No hay nada fuera, todo está unido. Todo es Uno, somos Uno.  La Verdad es lo que es eterno, no nace ni muere.  

    En cambio, la no-verdad, la ilusión, la forma, es aquello que cambia constantemente, que aparece y desaparece, se transforma y tiene principio y fin.  

    ¿Cómo lo ves? Jejeje…. 

    Por cierto, en el minuto 9:32 del video, me equivoco diciendo Gñana Chakra. Quería decir Ajna Chakra, refiriéndome al sexto centro de energía, el del entrecejo.

    Namaste compañer@ 

  • La Misión de mi proyecto «DESPERTAR»

    La Misión de mi proyecto «DESPERTAR»

    La Misión de mi proyecto “Despertar”, es disfrutar de guiar, ayudar, acompañar a las personas a entrenar la mente para que podamos ir, paso a paso, soltando nuestros propios miedos, casi todos inconscientes. Soltando los obstáculos a nuestra capacidad de ser abundantes y felices. Soltando los obstáculos al Amor. 

    Esto lo llevo a cabo, en principio, a través de dos servicios bien diferenciados entre sí. 

    1. Clases de Yoga con grupos reducidos. Presencial u online.  

    2. Sesiones individuales de A.P.E. (Acompañamiento Psico-Emocional) Presencial u online. 

  • Aceptación

    Aceptación

    Recuerda que, en la medida que aceptas tu vida tal como es, puedes acceder a una parte de tu mente, que te permite realmente ver y tomarte las cosas de otra manera, eligiendo, interiormente, lo que te hace bien.  

    A veces me siento atrapado. Pareciera que estoy atrapado en un cuerpo y en una percepción de limitación, de carencia, de insatisfacción, de acusación hacia mí mismo y hacia el mundo. Si no fuera por la Guía interna de Luz que tengo, que todos tenemos, no sé qué sería de mí.  

    Ahora, ya hace algún tiempo que sé, que el único problema que hay, es solo un sistema de pensamiento, con el cual estoy muy identificado por haber negado lo que realmente soy.  

    Para hacerlo fácil te compartiré que, con todo el tiempo que llevo, más de la mitad de mi vida buscando conscientemente la manera de salir del sufrimiento, si no acepto mi vida tal como es, no cambia realmente nada. Para que cambie mi manera de ver, de tomarme todo lo que parece suceder en mi vida, para mi bien, y por tanto el de los demás, primero tengo que aceptar y abrazar mis dificultades, de alguna manera, lo que yo siento que son mis defectos, limitaciones, imperfecciones…  

    La trampa de ese sistema de pensamiento es pensar que el problema está fuera, en cualquier cosa del mundo o de mi vida. Me dice que me aceptaré o que aceptaré mi vida o estaré bien o seré feliz, cuando lo que creo que está mal ahora o no me gusta, se arregle tal como yo creo que tiene que ser. Cuando obtenga algo, un trabajo mejor, reconocimiento, un diploma, un título, un doctorado, una casa mejor, más dinero, más salud, una pareja mejor, una familia mejor, un gobierno mejor, un mundo mejor o lo que sea que pueda querer o imaginar. 

    Pero eso nunca sucede. Puede parecer al principio que temporalmente me siento mejor al conseguir algo, claro, pero al poco tiempo estoy deseando otra cosa y siempre surge algo que tengo que superar o atravesar y nunca está todo bien o es suficiente. ¿Te suena de algo? 

    Hasta que no voy haciendo el ejercicio interno de ir aceptando todo tal como está o parece estar según mi percepción, no hay nada que hacer. Es cuestión de ir poniendo una atención tranquila y relajada en la aceptación, lo contrario de la negación, la lucha y la rebeldía y también de la resignación, el victimismo, la apatía y la indiferencia. Y aunque hay mucha resistencia a aceptar aquello que no nos gusta, paradójicamente es solo cuando aceptamos que cambia la percepción y podemos ver más allá y trascender. 

    Haz todo lo que quieras y creas que tengas que hacer, naturalmente, faltaría más. No estoy hablando de la forma, del comportamiento, sino del contenido, de la Mente. Me refiero a la manera de ver el mundo, tu vida y por tanto a ti mism@. 

    Aceptar mi vida realmente es auténtica responsabilidad, madurez. Es asumir mi propia vida. A partir de aquí puedo ir hacia delante en un camino de autoconocimiento.  

    Además, fíjate que descanso y que alivio tan grande, no tener que depender de nada externo para estar en Paz. Con la práctica y con mucha paciencia y amabilidad con nosotr@s mism@s nos damos cuenta de que la Paz, es una elección.

    No tienes por qué creerte nada de lo que digo. Si quieres, compruébalo por ti mism@. 

    Un abrazo. 

    Buen camino. 

    Buena práctica compañer@ 

    Namaste 

  • Los cuatro Yogas principales

    Los cuatro Yogas principales

    Las diversas tradiciones y técnicas yóguicas pueden clasificarse en cuatro grandes vías o tipologías de acuerdo con la síntesis del yoga tradicional que realiza Vivekananda en el siglo XIX: 

    El Karma-yoga, o “yoga de la acción desinteresada”, considera que no es necesario ni recomendable renunciar al mundo, sino que la cuestión radica en la actitud desde la que actuamos: hay que cumplir con el propio deber o naturaleza (dharma) pero sin apego, de forma desinteresada, es decir, renunciando a los frutos de nuestras acciones y dedicándolos a Dios (o como quieras llamarlo) y al bien de todos los seres. 

    No es la acción en sí lo que produce residuos kármicos, sino los deseos y los pensamientos egoístas que subyacen y motivan nuestras acciones. En cambio, si realizamos las acciones sin deseos ni motivos egoístas, no generamos karma, purificamos la mente y podemos aceptar la liberación. 

    El Râja-yoga, o “yoga real” o “yoga de la meditación”, consiste en el control estricto de la mente y los sentidos, a través de austeridades y ejercicios de auto-observación sin juicios, concentración y meditación, con el fin de alcanzar un estado de silencio mental absoluto y permanente (samâdhi). Vivekananda identifica este yoga con el método expuesto en los Yogasûtra (s. II d.C.), si bien Patañjali no emplea este término en su tratado. 

    El Jñâna-yoga, o “yoga del conocimiento”, propone el estudio de los textos tradicionales, la escucha atenta de las enseñanzas del propio maestro, la reflexión, la meditación y la contemplación de la unidad que subyace a todo, con el fin de alcanzar la unión contemplativa del alma o Sí mismo (âtman) con la Realidad trascendental (Brahman)

    El Bhakti-yoga, o “yoga de la devoción”, plantea que el Amor a Dios –que se expresa en forma de cantos, bailes, plegarias, invocación, adoración ritual o simplemente como una entrega interior sincera- es el medio más poderoso y directo que tiene el alma para alcanzar la unión con Dios, o más bien, darse cuenta de que nunca ha existido la separación, porque no es posible separarse de lo que en Verdad Somos. 

    La esencia de todas estas sendas, y aquello que tienen en común, es que su práctica implica la renuncia al propio ego: eso que creemos ser pero que no somos, ese personaje que hemos construido para diferenciarnos del resto de los seres, satisfacer necesidades creadas y experimentar los placeres del mundo, un mundo ilusorio fabricado por una parte de la mente (dominada por el ego) que ha negado la Verdad. 

    A medida el ego se va deshaciendo, estamos más en contacto con el verdadero Ser, del que fluye de forma natural la verdadera Paz y Felicidad. 

    Tras muchos siglos de considerar la meditación como el centro de la práctica yóguica, a partir del siglo VI d.C., algunos yoguis, influidos por la alquimia y la medicina tradicional india, empezaron a descubrir, bajo su prisma, el potencial del cuerpo y del trabajo con las energías sutiles. Es la tradición llamada tantra o tantrismo, y bajo su paraguas se fueron configurando nuevas técnicas yóguicas, como el hatha-yoga, el kundalinî-yoga, el mantra-yoga y el laya-yoga, entre otros. 

    Estas cinco sendas perviven y conviven en la India y, desde hace algo más de un siglo, también en Occidente. Entre la gran variedad de escuelas de yoga, algunas se distinguen por centrarse más en una de estas sendas, mientras que otras promueven una práctica equilibrada y armónica de todas ellas. Queda entonces en manos del practicante y del consejo de su maestro la elección de la senda que sea más afín a su naturaleza, sin por ello dejar completamente de lado las otras. 

    Una práctica auténtica y por lo tanto honesta y profunda de una de ellas, llevará inevitablemente, de alguna manera, a las otras por igual, es decir a la esencia, puesto que es la misma. 

    Buen camino compañer@ 

    Om Shanti  

    Namaste 

  • Raja Prânâyâma – Respiración Completa

    Raja Prânâyâma – Respiración Completa

    Se llama Respiración Completa porque moviliza todo el espacio pulmonar. Por la tanto utiliza los tres tipos de respiración: la abdominal, la costal y la clavicular. 

    La respiración abdominal llena de aire la parte baja de los pulmones, la costal llena la parte media de los mismos y la clavicular la parte alta. 

    En la respiración abdominal, también puedes probar de poner la mano entre el ombligo y el esternón, en el alto vientre. Y así te vas acostumbrando a respirar de ahí, llevando más el movimiento respiratorio en esa parte, que sería lo correcto. 

    En la respiración costal, céntrate más bien en las costillas bajas hasta por debajo del pecho. 

    Y en la respiración clavicular céntrate en mover desde el alto pecho, justo por debajo de las clavículas. 

    Cuando enlaces estos tres tipos de respiración, para pasar a la Respiración Completa o Raja Prânâyâma, hazlo tan tranquila, lenta, profunda, rítmica, fluida y felizmente como puedas. Puedes hacerlo durante unos pocos minutos mientras mantengas una cierta comodidad, después puedes descansar unos instantes y volverlo a hacer. Si quieres puedes hacerlo dos o tres o cuatro veces, depende de cómo te sientas, e ir aumentando progresivamente el tiempo con la práctica si te sientes bien.  

    La Respiración Completa es muy buena. Es básica en el Yoga. Para hacerla necesitas realizar bien cada tipo de respiración. Amplia la capacidad pulmonar y torácica, de expansión y contracción. Relaja, aporta salud a tu organismo y te predispone conscientemente hacia el esfuerzo. 

    Feliz práctica 

    Namaste